viernes, 10 de agosto de 2012

Emplatar también es un arte

Tenemos dos crías preciosas de dos años y 9 meses que han mermado nuestro contacto con la buena gastronomía, aunque por ellas sin echar nada de menos.

Una de las cosas que más me gustaba era la manera minuciosa, meticulosa y cuidadosa de picar, cocinar y emplatar las diversas ensaladas, siempre distintas, que hacía Sonia. Cuando no era un vinagre de arándano eran unas grosellas o un queso italiano/griego, siempre había alguna novedad.

Ahora no hay tiempo para tales finuras y nos tenemos que conformar con mi tomate-lechuga-cebolla que intento acompañar con lo que pillo en los armarios: maíz, aceitunas o bonito. Pero a veces Sonia saca un ratito y me hace recordar viejos tiempos como hace un par de días.

La foto horrible tomada on-the-fly no hace justicia al plato.


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